Las lenguas siempre en movimiento

Las lenguas son propiedad de todos y cada uno de nosotros y paradójicamente de ninguno en particular; son la herencia que la humanidad ha recibido ininterrumpidamente desde su aparición y sin duda uno de los pocos legados que, a su vez, transmitiremos a nuestros sucesores.
Nuestras lenguas son el
medio de expresión y de cultura que mejor caracterizan la vida social y privada de los seres humanos. Pero, lo mismo que ocurre con quienes las usamos, podemos decir de ellas que están vivas
, pues desde su creación, cuyo origen exacto nos es desconocido, han venido cambiando y evolucionando constantemente por obra de todos los hablantes.
Ha habido lenguas que tras nacer y desarrollarse se han extinguido o han dejado de hablarse, a menudo sin dejar huella alguna de su existencia. Otras dejaron huellas escritas que han llegado hasta nosotros de una manera más o menos fragmentada. Sin embargo, allí donde existió continuidad de hablantes y las circunstancias socio-históricas lo permitieron las lenguas tendieron a transformarse
, y las más de las veces lo hicieron de forma tan profunda y tan radical que sólo el trabajo de los expertos (y, con todo, no siempre), puede llegar a reconocer la historia completa de su evolución.
Así pues, podemos estudiar las lenguas como si de otro ser vivo se tratara y hablar de ellas como si tuvieran 'relaciones de parentesco' o se agruparan en 'familias', con parientes que se comportan como verdaderos ascendentes dentro del árbol genealógico propio.


NOTAS: