|
MUJER
PRIMERA.-¡Ah! Ahí veo a Clináreta y Sóstrata, que vienen con su
vecina Filéneta. PRAXÁGORA.-¡Dáos prisa! Glice ha jurado que la
que llegue la última pagará como castigo tres cántaros de vino y un
quilo de garbanzos. MUJER PRIMERA.-¿No ves a Melística, la mujer
de Esmicitión, como viene corriendo con los zapatos de su marido? Me
parece que es la única que habrá podido separarse sin dificultad de
su marido. MUJER SEGUNDA.-Mirad a Gensístrata, le mujer del
tabernero, con su lámpara en la mano, acompañada de las mujeres de
Filodoreto y Querétades. PRAXÁGORA.-También veo a otras muchas,
flor y nata de le ciudad, que se dirigen hacía nosotras. MUJER
TERCERA.-A mí, querida mía, me ha costado un trabajo tremendo poder
escaparme sin que me vieran. Mí marido ha estado tosiendo toda la
noche por haber cenado demasiadas sardinas. PRAXÁGORA.-Bien
sentaos; y puesto que ya estamos reunidas, decidme sí habéis
cumplido todo lo que acordamos en las fiestas de los
Esciros. MUJER CUARTA.-Yo sí, Lo primero que hice, como
convenido, fue dejarme los sobacos más peludos que un matorral.
Después, cuando mí marido se iba al Agora, me untaba con aceite de
pies a cabeza y me tostaba el sol durante todo al día. MUJER
QUINTA.-Yo también he suprimido el uso de la navaja, para estar
completamente velluda y no parecer en nada una
mujer. PRAXÁGORA.-¿Traéis les barbas con las que dijimos que nos
presentaríamos en la Asamblea? MUJER CUARTA.-¡Sí por Hécate! Yo
traigo esta, que es muy hermosa. MUJER QUINTA.-Y yo, otra más
bella que la de Epícretas . PRAXÁGORA.-Y vosotras, ¿qué
decís? MUJER CUARTA.-Dicen que sí, con la
cabeza. PRAXÁGORA.-También veo que os habéis provisto de lo
demás, pues traéis calzado lacedemonio, bastones y ropas de hombre,
como dijimos. (ARISTÓFANES. La Asamblea de las Mujeres I,
1) (Doble espacio) |