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Una vez
casada la muchacha siguió haciendo las mismas cosas paseando con su
marido, apareciendo en público y asistiendo a los banquetes.
Cuando se presentó en un simposio ante Lisímaco puso
a prueba al famoso Teodoro el Ateo dirigiéndole el siguiente
sofisma: 'aquello que hace Teodoro no podría ser considerado
injusto ni tampoco si lo hace Hiparquia. Teodoro,
golpeándose a sí mismo, no comete injusticia ni tampoco Hiparquia
golpeando a Teodoro comete injusticia'. Este ante la prueba no
respondió nada sino que le levantó el vestido. Pero Hiparquia no se
inmutó ni se avergonzó como mujer sino que dijo: 'Ésta es
la que ha abandonado junto a los tejidos las
lanzaderas1'. Esa soy yo - dijo - pero
no te parecerá que he hecho mal, Teodoro, si he empleado el tiempo
en conseguirme una buena educación en vez de
tejer. (DIÓGENES LAERCIO. Diógenes IV,
97) (Doble espacio) |