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Licurgo
siguió un camino diferente. Las ropas eran elementos que
podían ser encargados a las esclavas1. Y, creyendo que la más alta
función de las mujeres era la de tener hijos, insistió en que
la mujer debía entrenar su cuerpo tanto como el hombre; y siguiendo
esta misma idea instituyó competiciones de carrera y demostraciones
de fuerza tanto para hombres como para mujeres. Su idea era que si
los dos padres eran fuertes su descendencia sería más
vigorosa. (JENOFONTE. La Constitución de Esparta,
III) (Doble espacio) |