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A veces
la violencia y la locura llegan a nuestras ciudades y nuestros
hogares. ¿De donde viene esa violencia ciega? Eurípides nos
cuenta una historia. Una historia que tiene más de dos mil años en
una obra que se estrenó en Atenas el año 431 a.C. Una historia que
crearon los griegos y que Séneca, nuestro compatriota de Córdoba,
remodeló. Medea es una mujer asombrosa. Viene de los confines
del mundo civilizado. Es fuerte y valiente. Además conoce las
hierbas y los conjuros, tiene poderes, es una hechicera, es hermosa
y exótica. Durante las aventuras del héroe Jasón Medea se
enamora de él. Medea comete actos terribles para salvar la vida de
su amado y ayudarle en sus propósitos. Traiciona a su pueblo y a su
familia. Pero, cuando llegan a Corinto, a la civilización,
Medea es una mujer incómoda para Jasón, es una extranjera. La pasión
ha pasado. ¿Por qué no buscarse una mujer más normal, más aceptable
socialmente? Total Medea es una "inmigrante ilegal", una "sin
papeles". ¿A quién se va a quejar?. Después de habernos
aprovechado de Medea la abandonamos a su suerte. Tampoco Jasón le
pidió que viniera. Pero las injusticias generan siempre violencia y
conflictos. Nuestras acciones tienen sus consecuencias. Medea,
enloquecida por la ira, acabará causando la muerte de la esposa de
Jasón y de sus propios hijos. ¡Cuidado! Hay gente muy
poderosa que no quiere que pensemos sobre las causas de la
violencia, no es bueno. Los griegos, hace dos mil años, sí podían
pensar, pero nosotros… no conviene. No sea… que tengamos que pagar
algo. Y de todas formas ¿de dónde vendrá toda esa
violencia…? (QUILEZ BIELSA, Jesús) (Doble espacio) |